Plasencia acusa a la CPI de sesgo contra África y Latinoamérica
Plasencia acusa a la CPI de sesgo contra África y Latinoamérica; crónica satírica que convierte la protesta en un carnaval de ironías y estadísticas absurdas.

Titular provocador: La CPI, ese club selecto que solo investiga a los países que no invitan a su brunch
Lead satírico: El canciller Félix Plasencia ha descubierto lo que nadie se atrevía a confesar en voz alta: la Corte Penal Internacional tiene un interés evidente en los continentes que no pagan por la decoración de sus oficinas. Según Plasencia, la CPI concentra sus investigaciones «desproporcionadamente» en África y Latinoamérica, lo cual, en lenguaje diplomático, equivale a decir que el tribunal usa un mapa como diana y lanza flechas dirigidas por el destino y, quién sabe, quizá por una suscripción al boletín de conjeturas internacionales.
Aquí la cosa se pone divertida: Plasencia acusa a la CPI de actuar con un sesgo que responde a intereses ajenos a la justicia. Traducción libre: la justicia, al parecer, tiene agendas, likes y hasta patrocinios. Afuera quedó la noble imagen de la balanza ciega. Ahora, la balanza lleva gafas de sol y una gorra que dice: «Yo decido dónde cae la evidencia».
Los diplomáticos, que por lo general hablan como si narraran telenovelas, se han lanzado a la escena con dramatismo artístico. Plasencia, con la solemnidad de quien anuncia la llegada de una nueva temporada, presentó la denuncia como si fuese el final de una serie: intriga, conspiración y un cliffhanger que nos obliga a esperar la próxima declaración.
Expertos imaginarios consultados por esta redacción (porque los reales estaban ocupados tomando notas) coinciden: «La CPI tiene un GPS moral que solo reconoce ciertos códigos postales», dijo el profesor Hortensio M., doctor en conspiraciones transnacionales y autor del bestseller ‘Cómo interpretar mapas con prejuicio’. Otro analista, la señora Eufemia, columnista de opinión y vendedora de palitos de mango en la plaza, afirmó: «Si investigan más en ciertos lugares, es porque los otros lugares les enviaron una invitación muy formal... o un menú de canapés». Cruda lógica.
Consecuencias prácticas: ya se rumorea la aparición de paquetes turísticos oficiales que combinan «investigación selectiva» con visitas guiadas por zonas geopolíticas de moda. Incluye foto con balanza y opción de selfie con juez (sujeto a disponibilidad y buen humor del aparato judicial internacional).
Estadística absurda (pero contundente): según un sondeo no acreditado hecho en un grupo de WhatsApp de diplomáticos, 8 de cada 10 mapas usados por tribunales internacionales tienen pegatinas en África y Latinoamérica. Por si hacía falta, otra cifra reveladora: el índice de 'sesgo imaginado' sube un 42% cada vez que se pronuncia la palabra «imperialismo». Datos inapelables.
Conclusión satírica: Mientras Plasencia enciende la antorcha de la denuncia y la CPI se defiende con su acostumbrado manual de opacidad, nosotros, pobres mortales, nos quedamos con la sensación de que la justicia internacional anda de gira. Lo que antes era tribunal ahora parece festival itinerante: lista de países invitados, aforo limitado y, por supuesto, entrada VIP para quienes no temen el escrutinio moral con pasaporte de primera clase.
Cierre con guiño: Si alguien encuentra la brújula de la imparcialidad, favor devolverla a la oficina central. Recompensa: un bono de buen comportamiento diplomático y una taza que dice «Yo investigué y solo encontré preguntas».
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