Policía y Ejército arrasan campamentos de minería ilegal en Tambopata y decomisan S/13.5M en 'souvenirs'

Policía y Ejército arrasan en Tambopata: decomisan maquinaria y bienes por S/13.5M contra minería ilegal. Campamentos destruidos, balsas y bidones incluidos.

Policía y Ejército arrasan campamentos de minería ilegal en Tambopata y decomisan S/13.5M en 'souvenirs'

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En un movimiento que los boletines oficiales describen con la sobriedad de un anuncio de detergente, la Policía Nacional y el Ejército del Perú se dieron una vuelta por Tambopata y, como quien recoge juguetes antes de la cena, decomisaron maquinaria y objetos varios valorizados en aproximadamente S/13.5 millones. Los efectivos hicieron lo que todo buen auditor hace: entrar y apuntar con el dedo mientras alguien dice "esto no debería estar aquí".

La intervención no fue una —fue un paquete promocional—: operativos simultáneos en varios puntos. En la zona de Balta destruyeron cuatro campamentos rústicos que, según testigos (y un dron cansado), parecían más bien estaciones de servicio clandestinas con aspiraciones de balneario. Allí se encontraron cuatro balsas, 210 cilindros de metal, bombas de succión, tres motores sumergidos y 65 bidones con 18 galones de diésel cada uno. Para quien pregunte: sí, eso alcanza para una parrillada, media fiesta patronal y una microtour por el río.

En el sector Correntada no se quedaron atrás: otras 15 casitas improvisadas fueron intervenidas. Los campamentos, que en otra vida quizá hubieran aspirado a ser cabañas rústicas en Airbnb, quedaron convertidos en escombros que ahora servirán para rellenar informes, titulares y algún que otro meme institucional.

Autoridades celebraron el éxito con la mesura de quien anuncia el cierre de temporada de caza de dragones: buenos decomisos, estadísticas brillantes en PowerPoint y fotos con chalecos. Los números oficiales (S/13.5 millones) suenan a premio mayor, aunque algunos ciudadanos se preguntan si en la subasta posterior incluyen delivery y garantía extendida.

Mientras tanto, la selva observaba, indiferente y un poco ofendida por el ruido. Los equipos decomisados fueron trasladados y catalogados: "objetos rescatados de la incandescencia de la ilegalidad", según el comunicado. Traducción no oficial: ahora están guardados en un depósito con mejor seguridad que muchas obras públicas.

Cita autorizada del día: "Los cilindros estaban en huelga de trabajo, exigían mejor lubricación y cumbia en la embarcación", declaró el imaginario ingeniero forestal José 'El Silbón' Cano, experto en metáforas y chistes de campo. Lo dijo con seriedad y un mate en la mano.

Dato estadístico no verificado pero útil para memes: el 82% de las balsas decomisadas confesó en una encuesta dirigida por una caña que preferiría vacaciones en Iquitos antes que volver a remar por la ilegalidad.

Conclusión oficial (y de todos los días): más operativos, más decomisos, más fotos. Si la minería ilegal fuera una novela, Tambopata estaría estrenando tercera temporada. Si fuera una telenovela, la trama tendría demasiados bidones y pocas explicaciones profundas. Pero tranquilos: la institucionalidad ya tiene las fotos y la narrativa, que es lo que realmente necesita una buena temporada de limpieza (y un titular viral).

Cita final absurda para la posteridad: "Según un estudio no solicitado, el 99.9% de los motores sumergidos prefieren el agua fuera del motor", concluyó el Instituto Nacional de Sentido Común, patrocinado por nadie en particular.

Publicado en: 10 de marzo de 2026, 9:30

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