Presentan 30 ejemplares (y toda la pompa) por el Año Nuevo chino: desfile de cortes de cinta y sonrisas a prueba de protocolo
Presentan 30 ejemplares por el Año Nuevo chino: autoridades hacen la foto oficial, prenden un sobre rojo simbólico y nadie aclara si son sellos o figuritas.

En una ceremonia que mezcló más poses para la cámara que lecciones de historia, se presentaron 30 ejemplares con motivo del Año Nuevo chino que está por llegar. Fue el tipo de evento que nos recuerda que en el Perú celebramos la globalización con banda, fotocopias y un catering que ofrece chaufa con un toque de protocolo.
La escena: una mesa larga, cintas para cortar, dos banderitas decorativas que parecían tomadas prestadas de la tetería del barrio y 30 ejemplares colocados con la precisión de alguien que aprendió a alinear auction items en internet. Nadie aclaró del todo si los ejemplares eran sellos, monedas, figuritas artísticas o simples excusas para que los funcionarios practiquen la sonrisa institucional.
“Esto fortalece la amistad entre nuestros pueblos y demuestra que respetamos la diversidad cultural”, dijo una autoridad con la mirada fija en el fotógrafo, justo antes de pedir que le acomodaran el sobre rojo para la foto. Un portavoz extraoficial (que prefirió no dar su nombre porque aún tenía salsa en la chompa) explicó que los ejemplares simbolizan prosperidad, buena suerte y, posiblemente, buenas ventas si los turistas se los llevan como souvenir.
Según un estudio efectuado por el Instituto de Opinión Pública Imaginaria, el 82.3% de la población asistente vino por el catering, el 10.1% por curiosidad y el resto por los selfies. “Todo acto público debe incluir comida”, aseguró un supuesto experto en protocolo que llevaba corbata y chancletas, mientras señalaba que la prosperidad también se mide en porciones de anticucho.
Los fotógrafos realizaron su ritual: pedir que todos se inclinen un centímetro a la izquierda, que el sobre rojo quede visible y que nadie bostece. Un grupo de voluntarios ofrecía instrucciones alternativas, como “siéntense, pero con dignidad” y “sonrían como si supieran exactamente qué representan los 30 ejemplares”. Lo más cercano a la verdad fue una pancarta que decía: “30 ejemplares — edición limitada — imagina que son valiosos”.
Entre los asistentes hubo quien murmuró que los ejemplares podrían terminar en tiendas de regalos, museos, o en las cajas de recuerdos de algún despacho municipal. Otro sector, más romántico, sugería que si uno coloca un ejemplar bajo la almohada quizá sueñe con prosperidad, o al menos con no tener que ir a otra inauguración la próxima semana.
Para cerrar la jornada, se repartieron folletos, se tomaron fotos oficiales y se guardaron los 30 ejemplares en cajas con etiqueta. Un niño, testigo privilegiado, comentó: “Si son de verdad, espero que traigan dragones; si no, al menos trajeron empanadas.”
Cita absurda del día: “Con estos 30 ejemplares vamos a multiplicar la amistad, o al menos los me gusta en redes”, declaró un funcionario cuya verificación de sentimientos viene con firma digital.
Conclusión práctica: el Año Nuevo chino se acerca y, con él, 30 ejemplares que prometen suerte, fotos y muchas anécdotas para las sobremesas. Si alguien los colecciona, que los cuide: la verdadera prosperidad es poder decir ‘yo estuve en la presentación’ en la próxima reunión social. Y si no funcionan, siempre queda el chaufa.
Comparte esta noticia en:
WhatsApp Facebook TikTok

