Presidente no descarta salvoconducto a la exprimer ministra de Pedro Castillo: ¿boleto VIP o teatro político?
El nuevo mandatario admite que no descarta un salvoconducto para la exprimer ministra de Pedro Castillo: ¿gesto humanitario, cálculo político o pase VIP?

Titular explosivo, pero con sello de la casa: el nuevo mandatario ha dejado abierta la puerta —esa misma que suele chirriar en medianoche— a la posibilidad de conceder un salvoconducto a la exprimer ministra del gobierno de Pedro Castillo.
En palabras que suenan a guion de telenovela o a comunicado de prensa escrito en servilleta, el presidente dijo que “no descarta” la medida. Traducción no oficial: todo depende de la factura, la foto y de cuánto se pueda viralizar en redes antes del almuerzo.
Los observadores políticos, esos que llevan más teorías conspirativas que ideas, aseguran que el salvoconducto podría convertirse en la tarjeta de fidelidad del nuevo régimen: cada firma, un punto; cada portada simpática, un descuento en la tarifa diplomática. “Si el salvoconducto tuviera puntos de acumulación, la exprimer ministra estaría a un café de canjearlos por un pase exprés al extranjero”, musitó un asesor presidencial anónimo mientras revisaba su colección de pases de backstage.
Consecuencias prácticas y previsibles: las filas en Migraciones podrían volverse fiestas de despedida, las municipalidades exigirán salvoconducto para pagar multas y los turistas recibirán el documento como souvenir. Un estudio ficticio realizado en la esquina de la plaza mayor revela que el 87.3% de los transeúntes consultados preferiría un salvoconducto con beneficios de aeropuerto y descuento en maletas.
Las voces críticas gritan por igualdad: si hay salvoconductos, piden que se repartan cupones para todos. “No queremos privilegios, queremos cupones”, declaró una activista inventada, experta en justicia poética y en repartir panfletos en semáforos. Por su parte, los simpatizantes celebran la posibilidad como quien celebra el fin de una serie: con spoilers y memes.
Mientras tanto, la oposición practica su discurso: mezcla indignación, metáforas taurinas y la promesa de revisar el asunto en la próxima sesión dominical de críticas en redes sociales. Nadie descarta que, si el salvoconducto finalmente se otorga, se haga una rueda de prensa con alfombra roja, flashes y un hashtag con dos palabras de más.
Cierre oficial (no oficial): en el país de las soluciones creativas, los salvoconductos prometen ser el nuevo accesorio imprescindible. Porque si algo nos une es saber que, en política, todo se resuelve con un papel bonito o, al menos, con un buen meme.
Cita absurda para cerrar: “Estamos evaluando la medida; también estamos viendo si el salvoconducto viene con wifi”, afirmó un vocero no identificado mientras pedía que alguien le pasara el cargador.
Estadística ridícula: según un sondeo casual en la panadería del jirón, 6 de cada 10 panes prefieren que el salvoconducto incluya descuento en bollería.
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