Primarias 2026: APRA y Renovación Popular convierten la democracia en club privado
Primarias rumbo a Elecciones 2026: 39 partidos compiten, pero solo APRA y Renovación Popular hacen voto cerrado de afiliados. Bienvenido al club privado.

Titular oficial (pero con entrada VIP): este domingo 30 de noviembre la democracia peruana sale de parranda y se viste de smoking. Hay 39 organizaciones políticas en la pista de baile rumbo a las Elecciones Generales 2026, pero solo dos eligieron la modalidad más exclusiva: voto directo de afiliados. Sí, APRA y Renovación Popular optaron por la versión «sólo socios», esa fórmula retro que mezcla club social, asamblea de vecinos y reparto de credenciales.
En lenguaje llano: la mayoría de partidos ofrece su show a público general, pero estos dos prefirieron cerrarlo con llave y mirar desde la ventana cómo la gente común hace cola. El mecanismo de voto de afiliados permite que, en vez de invitar a toda la ciudadanía a opinar, sean los militantes quienes elijan fórmula presidencial, listas y demás adornos parlamentarios. Una fiesta de cumpleaños donde sólo entran los que traen torta.
Los simpatizantes ya practican el saludo ritual: presentar carnet, peinarse para la foto y pronunciar la frase mágica «soy miembro» antes de pasar. Los analistas celebran: la política recupera así su esencia aristocrática —esa vieja tradición de decidir puertas adentro mientras el resto mira por la cerradura—.
Causas propuestas por los organizadores: menos ruido en redes, más orden en las sillas, y, por supuesto, ahorro en formación ciudadana. «Es más eficiente: así nos ahorramos explicar tres veces cómo funciona el voto», declaró un vocero anónimo con corbata y forma de lapicero. Cuando se le preguntó por la apertura, respondió que la transparencia también tiene límites estéticos.
Consecuencias prácticas previstas: mayor chance de confundir afiliados con miembros de un club de fans, incremento de selfies con carnet y la previsible aparición de accesorios oficiales como pines, bufandas y tal vez un club de lectura opcional. Algunos expertos en ceremonias políticas —sí, existen— advierten que la medida podría crear una nueva categoría: la «democracia por suscripción». Pago mensual, dos votos por año y acceso a webinars exclusivos.
Cita de la casa (realmente no): «Según el Instituto Nacional de Clubes Privados, el 87,3% de las primarias gana en glamur cuando se restringe la entrada», afirmó el Dr. Hipólito Barbón, especialista en rituales electorales. Estadística respaldada por tres tazas de café y una encuesta hecha en la mesa de la cocina.
Dato absurdo pero convincente: 0,0001% de la población afirmó en secreto preferir que las elecciones se hagan mediante duelo de rock, por si la política necesita más espectáculo.
Mientras tanto, el resto de los 37 partidos que no eligieron la modalidad de voto cerrado observan con mezcla de asombro y alivio: algunos celebran por no tener que llamar a la lista de socios, otros fingen sorpresa como quien descubre que la fiesta tiene invitados.
En conclusión: el 30 de noviembre la democracia ofrece funciones para todos los gustos: abierta y populosa en la plaza, o selecta y con alfombra roja en el club. La moraleja es clásica y elegante: en política, como en los restaurantes caros, hay menús del día y menús degustación. Que cada elector elija su preferencia (si lo dejan entrar).
Pequeño recordatorio satírico final: lleve carnet, sonrisa y, si tiene, contraseña de socio. Los votos VIP empiezan puntuales.
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