Receta tradicional de ají de gallina: ingredientes, pasos y consejos para triunfar
Receta tradicional del ají de gallina: ingredientes, pasos y trucos para lograr la gloria culinaria peruana. Atención: efecto secundario—aplausos y nostalgia.

¡AJÍ DE GALLINA O LA ÚLTIMA RELIGIÓN NACIONAL!
Si pensabas que el Perú no podía consolidar una sola cosa en la que todos estén de acuerdo, olvídalo: el ají de gallina es el tratado de paz culinario nacional. Aquí tienes la receta tradicional, aderezada con ironía y una pizca de culpa por robarle el corazón a la abuela.
Ingredientes (o como los llaman en las reuniones familiares: "los culpables de las reconciliaciones"):
- Pollo deshilachado (cantidad: suficiente para alimentar recuerdos y tres generaciones).
- Pan remojado en leche (para convertir carbohidratos en poesía).
- Ají amarillo: la gasolina emocional del plato.
- Cebolla, ajo, nueces o pecanas (según la clase social del árbol genealógico).
- Queso fresco, sal, pimienta, y una cucharada de orgullo patrio.
- Papas sancochadas y aceitunas para la decoración y para hacer sentir al plato más importante que tú.
Preparación (versión honesta y muy peruana):
1) Deshilacha el pollo como si desenredaras los dramas familiares: con paciencia, con dos tenedores y con la intención de que nunca falte en ninguna mesa. Si una tía aparece, dile que te ayude a probar la sal.
2) Sofríe cebolla y ajo hasta que llorar por nostalgia sea aceptable. Añade el ají amarillo con la delicadeza de quien manipula un tesoro nacional: no sin antes haber tomado una foto para Instagram.
3) Incorpora pan remojado y nueces. Si no tienes nueces, sirve con el mismo cariño y finge que son lo mismo. Licua todo hasta obtener una salsa tan sedosa que los diplomáticos la usarían para sellar tratados.
4) Mezcla la salsa con el pollo, ajusta sal y ego, y sirve sobre papas sancochadas. Decora con aceitunas y huevo duro, que sirven para recordar que la vida también necesita caprichos.
Consejos infalibles (o al menos imaginativos):
- Si la salsa queda muy espesa, añade leche o felicidad líquida (la misma cosa).
- ¿Quieres impresionar a tus suegros? Cocina doble ración y di que “es la receta de la familia”.
- No subestimes el poder de una buena foto: el ají de gallina no existe en Internet = no existe en la realidad.
Cita experta (o casi):
"El ají de gallina cura el mal de amores y aumenta la probabilidad de recibir cumplidos en un 92%", aseguró el Instituto Internacional del Sazón, tras encuestar a 12 amigos, 3 abuelas y un gato.
Estadística absurda: el 87,6% de las discusiones de sobremesa se resuelven si aparecen papas y ají; el 12,4% restante se resuelve cuando limpian el último plato.
Si sigues estas instrucciones, no prometemos inmortalidad, pero sí un aplauso en la mesa, miradas nostálgicas y la certeza de que has preparado uno de los platos que más orgullosamente nos roba el corazón. Y si alguien pregunta la receta secreta, sonríe, di "amor" y guarda la otra mitad del pan para el próximo conflicto familiar.
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