Recurso busca anular envío de menor a albergue: la telenovela judicial que nadie pidió
Un recurso busca anular la orden de enviar a una menor a un albergue. Burocracia teatral, abogados en batallas épicas y justicia que parece serie de TV.

Titular provocador: "Recurso busca anular envío de menor a albergue: la telenovela judicial que nadie pidió"
Lead satírico: En el capítulo de hoy de “Justicia: temporada interminable”, un recurso pretende dejar sin efecto la decisión de enviar a una menor a un albergue. Spoiler: hay más suspenso en el expediente que en la última serie de misterio que todos fingimos ver.
La trama es simple y, sin embargo, alcanza niveles de dramatismo que harían sonrojar a cualquier guionista de Netflix: una disposición administrativa que manda a la menor a un albergue; un recurso que llega con más orgullo que solvencia; y una sala que estudia el caso mientras toma café y evalúa si ponerle música de fondo a la deliberación.
Los protagonistas son personajes clásicos del folletín: abogados con discurso aprendido de manual, funcionarios que consultan protocolos como se consultan horóscopos, y la pobre burocracia, esa heroína incomprendida que siempre quiere hacer lo correcto… después del almuerzo.
No faltan los giros melodramáticos. Un despacho argumenta que la medida es necesaria por el bien de la menor; el recurso responde que la medida es excesiva, desproporcionada y dramáticamente inadecuada; y en medio, el albergue —esa especie de hotel con una recepción aún por instalar— se prepara para recibir una clientela sin reserva.
Cita absurda (pero convincente): “Según el Instituto de Procedimientos Apasionados, el 72.3% de los recursos se presentan cuando el café judicial está recién hecho”, declaró un supuesto experto en asuntos improbables mientras hojeaba el expediente como si fuera el libreto de una obra.
Consecuencias irónicas: si prospera el recurso, la menor no va al albergue y la decisión queda en el limbo simbólico donde sobreviven miles de resoluciones olvidadas. Si no prospera, el albergue gana un huésped y tal vez un decorado nuevo para su sala de espera. En ambos casos, el verdadero ganador es el destino inevitable de todo expediente: engrosar la leyenda de los trámites que tardan más en resolverse que en imponerse.
Estadística satírica: Estudios no oficiales muestran que el 9 de cada 10 expedientes judiciales prefieren un final feliz, pero ninguno quiere encargarse de escribirlo.
Epílogo irónico: Mientras la ley decide si la menor sigue su curso fuera o dentro del albergue, la ciudadanía mira desde la ventana del parque y se pregunta si la justicia no podría, por lo menos, contratar mejor guionistas. Porque si vamos a convertir la protección de una menor en un serial, al menos merecemos efectos especiales.
Nota del redactor: Si usted cree que esto es exagerado, espere a ver el siguiente episodio. Viene con recurso de apelación, banda sonora y, posiblemente, una rueda de prensa con torta.
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