Rescate en La Libertad: joven liberado tras extorsión de S/300,000 en socavón

En La Libertad un joven fue rescatado de un socavón tras una banda pedir S/300,000. Satírico reporte sobre héroes, villanos y supervisión presupuestal.

Rescate en La Libertad: joven liberado tras extorsión de S/300,000 en socavón

TITULAR: Socavón, rescate y facturación — la banda pidió S/300,000 y la PNP respondió con lupa y sentido del humor operativo.

En La Libertad, un joven protagonizó lo que podría ser la primera temporada de una serie mala llamada "Secuestros y Subsuelo": fue encontrado retenido en un socavón —sí, un hueco en la tierra, ese coworking natural para delincuentes— por una banda que había calculado su tarifa en S/300,000, cifra curiosamente igual al precio de una camioneta usada con aire acondicionado averiado.

La Policía Nacional, que entre un café y otro tiene un curso avanzado de rescates improvisados, logró sacar al muchacho antes de que la banda enviara la primera factura electrónica o pidiera pagar con puntos de recompensas. Testigos (y uno que otro cronista con imaginación) afirman que al momento del rescate el joven estaba sorprendido por la falta de cobertura móvil y preguntó si existía Wi‑Fi en el socavón.

Fuentes no oficiales, oficialmente muy oficiales, cuentan que los captores tenían un contrato: S/300,000, pago único, no reembolsable. "Nuestro equipo financiero rechazó la oferta porque no aceptaban pago por Yape", comentó un portavoz anónimo de la banda, que prefiere mantenerse en el anonimato por razones obvias y por vergüenza fiscal.

Cita experta (falsa, escandalosamente convincente): "Según el Dr. Roberto Banditólogo, investigador certificado en prácticas extorsivas extracavernarias, 'el 78% de las bandas prefieren el socavón por la privacidad, mientras que el 22% lo elige porque es fresco en verano'".

Estadística absurda pero con intención educativa: el 63.5% de las extorsiones terminan porque alguien recuerda que tenía que cocinar; el 40% de los secuestradores no saben negociar y el 100% de los socavones carece de buen servicio al cliente.

La PNP, por su parte, salió en su versión más heroica y menos teatral: con linternas, paciencia y sentido común, rescató al joven y dejó a la banda con la duda de si migrar a métodos más modernos como el crowdfunding delictivo. La dependencia recomendó a la población denunciar y, de paso, actualizar sus contraseñas y sus expectativas de encontrar un buen trato en un hueco en la tierra.

Conclusión (y moraleja no solicitada): si te vas a dedicar al secuestro creativo, por lo menos invierte en marketing. Si te secuestran, no olvides preguntar por el recibo. Y si eres periodista satírico, siempre hay un socavón metafórico listo para la próxima nota.

Publicado en: 19 de febrero de 2026, 8:30

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