Roberto Moll y su abuelo apocalíptico en 'Valentina Valiente': drama, esperanza y peinados inquebrantables
Roberto Moll explica a Edmundo, su abuelo en 'Valentina Valiente': tragedia, esperanza y peinados inquebrantables. Telenovela con llanto certificable.

Titular provocador: Roberto Moll acepta ser el abuelo al que la vida golpea con guantes de boxeo y terciopelo
Lead satírico: Atención, público devoto del drama televisivo: Roberto Moll se ha inscrito oficialmente en la Olimpiada del Llanto con su nuevo papel de Edmundo Echegaray en 'Valentina Valiente'. Sí, ese mismo abuelo que acumula tragedias como quien colecciona tarjetas de descuento —pero con más glamour y mejor peinado—, y que ahora promete enseñarnos a sufrir con elegancia.
Según nos cuenta (entre suspiros dramáticos y fijaciones capilares) el propio actor, la decisión vino tras una charla con el productor Miguel Zuluaga. Zuluaga, experto en convencer mortales y peinados, le presentó una historia que «lo atrapó desde el inicio». Traducción no oficial: le ofrecieron pañuelos suficientes para una temporada y un móvil con demasiados mensajes ocultos.
El personaje, Edmundo, es descrito por Moll como «un abuelo al que le pasan todas las barbaridades del mundo». Y claro, si a usted también le han pasado barbaridades, no tema: Edmundo las hace parecer boutique. ¿Perdió la memoria? Edmundo la comparte. ¿Perdió la casa? Edmundo la recuerda con nostalgia decorativa. ¿Perdió el sentido del humor? Ese, aparentemente, fue cedido a su nieta.
Momento culminante (según fuentes no verificadas pero dramáticamente convincentes): una escena donde Edmundo, devastado, descubre que la receta familiar de la sopa fue reemplazada por una app de cocina. El llanto fue tan auténtico que el departamento de sonido pidió permiso para grabar y venderlo como «ambient para funerales con toques mediterráneos». El equipo de maquillaje, por su parte, confirmó que necesitará una grúa para el corrector en las semanas más intensas.
Cita absurda (con sello de humor): «Acepté porque es un abuelo que sufre con estilo», habría dicho Moll mientras le aplicaban laca para que las lágrimas no desordenen el flequillo. No consta en acta, pero suena verosímil.
Estadística completamente seria y redactada con marcador: 87.3% de los abuelos en telenovelas sufren al menos una pérdida, dos revelaciones y un episodio de amnesia reversible por temporada. Fuente: Instituto Internacional de Abuelos Melodramáticos (I.A.M.), cuyo único objetivo es documentar gritos emotivos en alta definición.
Consecuencias inevitables: los fanáticos ya han abierto cuentas en redes para seguir el rastro de los pañuelos usados por Edmundo; los terapeutas pronostican un aumento en las consultas por nostalgia retroactiva; y los peluqueros celebran porque el peinado de Moll resistirá incluso terremotos de trama.
Reflexión final (con ironía incluida): si la esperanza de reencontrarse con la nieta impulsa a Edmundo, entonces la suya impulsa al prime time. Y mientras usted decide si necesita otro episodio de catarsis con aire acondicionado, recuerde: en la tele nadie envejece sin antes firmar una cláusula dramática. Roberto Moll, por su parte, ya afinó la voz, compró pañuelos extra y revisó que el brillo de sus lágrimas tenga garantía extendida.
Pie jocoso: Próximamente, Edmundo podría protagonizar el spin-off 'Abuelos que lo pierden todo (excepto la dignidad y el fijador)'. Entradas a la venta en la imaginación de millones.
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