Roberto Sánchez reta a Keiko Fujimori: debates en Lima, Cajamarca y Puno (con alpacas opcionales)
Tras pasar a segunda vuelta, Roberto Sánchez reta a Keiko Fujimori a debates en Lima, Cajamarca y Puno; promete show, alpacas y medición de altitud política. Ya

TITULAR PROVOCADOR: Roberto Sánchez propone una gira de debates por todo el país —porque una sola sala con aire acondicionado ya no vende emociones— y llama a Keiko Fujimori a acompañarlo en la montaña rusa electoral: Lima, Cajamarca y Puno, con paradas obligatorias para selfies y controles de oxígeno.
En un acto que parecía más la programación de un festival que una estrategia política, Sánchez anunció que ofrecerá debates en tres ciudades "representativas". Traducción periodística: debates en la capital para la foto, en Cajamarca para la cumbia y en Puno para ver quién sobrevive a la altura sin usar tanque de oxígeno de utilería.
El plan, según el candidato —que habló con el entusiasmo de quien presenta una nueva temporada de reality— incluye: panel de expertos (con toga y sombrero chotano), moderadores bilingües (español-quechua para los subtítulos emotivos), y la opción VIP de llevar una alpaca al escenario "para humanizar el tono". "Queremos debates que parezcan partidos de fútbol, telenovelas y feria juntas", explicó con sonrisa estratégica.
Cajamarca fue elegida porque, según la agenda, aporta dramatismo histórico; Puno porque la altitud asegura que cualquiera que hable demasiado termine ahogado por la falta de oxígeno retórico. En Lima, la idea es debate + tráfico: obligar a la oposición a llegar a tiempo en medio de un caos vial que ya es, para muchos, una prueba de resistencia democrática.
Los asesores de campaña, en declaraciones anónimas que huelen a estrategia bien ensayada, plantearon la posibilidad de debates temáticos: "Economía vs. Pasacalles", "Corrupción en 3 minutos o menos" (versión express) y "¿Quién pronuncia peor el nombre del contrincante?". Si esto no aumenta el rating, nada lo hará.
Cita falsa pero contundente: "Si el debate fuera una canción, yo sería el estribillo", aseguró un vocero extraoficial mientras ajustaba una alpaca de utilería. Estadística absurda del día: el Instituto Nacional de Encuestas Inexistentes asegura que el 79% de la población preferiría debates celebrados en la cumbre del Ausangate, siempre que incluyan snacks.
Consecuencias previstas por analistas imaginarios: mayor compra de bufandas en Puno, incremento de ventas de tapas para la nariz en Lima y un boom turístico en Cajamarca por la nueva moda de llevar pancartas y bailar en concurrencias electorales. Si todo sale según el guion, la campaña pasará a la historia por transformar la disputa presidencial en un tour digno de Netflix.
Conclusión satírica: Más allá de la seriedad del proceso, la propuesta de debates en tres ciudades revela una cosa clara: la política contemporánea ya no solo convence, tiene que entretener. Y si hay alpacas, mejor. Porque en la era del espectáculo, quien no ofrece hashtags, nunca lo sabrá.
(Nota: las alpacas son opcionales; el sarcasmo, no.)
Comparte esta noticia en:
WhatsApp Facebook TikTok
