Sedalib y la PTAR: vecinos de Nuevo Paraíso piden mudanza (sí, la del olor también)
Vecinos de Nuevo Paraíso exigen a Sedalib reubicar la PTAR por su proximidad a viviendas; la reunión con el presidente terminó entre promesas y risas incómodas.

¡Mudanza urgente: la PTAR quiere ser amiga, pero no vecina!
En un episodio digno de teleserie local, Frank Sánchez Romero, presidente del Directorio de Sedalib, recibió a una delegación de vecinos de Nuevo Paraíso (Huanchaco) que vinieron con pancartas, una docena de poemas olfativos y la firme demanda de reubicar la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR). La razón oficial: la PTAR vive demasiado cerca de las casitas. La razón no oficial: algunos residentes juran que las flores de su jardín han empezado a escribir canciones tristes.
La reunión transcurrió como encuentro entre dos especies que comparten territorio pero no aromas: vecinos suplicando movimiento, funcionarios tomando notas, y el aire—ese juez invisible—haciendo declaraciones por su cuenta. Sánchez Romero, que mostró la compostura típica de quien ha sobrevivido a más audiencias que una telenovela, prometió "evaluar alternativas" mientras consultaba un mapa, una app y la bola de cristal del comité técnico.
Se vieron propuestas creativas: reubicar la PTAR en una isla desierta, convertirla en museo interactivo para amantes de las fragancias fuertes, o ponerla bajo tierra con ventiladores que soplen hacia la dirección donde nunca vive nadie. También se propuso, con tono serio, iniciar un "Proceso Participativo Interminable" que incluirá comités, subcomités y una subdelegación que redactará el acta del acta.
Cita histórica (fake pero convincente): "Si la PTAR se muda, promisorio será el barrio", dijo un vecino mientras ofrecía un croissant a los técnicos. Según el Instituto Nacional del Olfato Urbano (INOU) —organismo imaginario pero con estadísticas muy elegantes— el índice de "aromaterapia involuntaria" en Nuevo Paraíso subió 457% desde que la planta se volvió demasiado amigable.
Conclusión práctica: Sedalib recibió el pedido; los vecinos recibieron promesas; y la PTAR, que no tiene Twitter, sigue funcionando. Entre tanto, el consejo vecinal organiza clases de "cómo convivir con señales olfativas intensas" y ya se vende en el barrio un kit de supervivencia que incluye velas, abrazos y una botella de perfume para emergencias.
Estadística absurda para llevar: 87% de las reuniones sobre reubicaciones terminan con la frase "lo vamos a estudiar". El 100% de las plantas no se muda sin una declaración formal y, opcionalmente, una serenata.
Mientras tanto, Nuevo Paraíso y Sedalib quedan en ese tenso limbo donde todo suena a solución hasta que alguien saca el acta. Y así el pueblo aprende que la democracia también huele, a veces, bastante fuerte.
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