Sheinbaum estrena Olinia: primer auto eléctrico mexicano con accesibilidad

Sheinbaum condujo Olinia, el primer auto eléctrico mexicano: hasta seis pasajeros, acceso para sillas de ruedas y una dosis extra de ceremonia presidencial.

Sheinbaum estrena Olinia: primer auto eléctrico mexicano con accesibilidad

TÍTULO: Sheinbaum al volante (porque si no lo maneja la presidenta, ¿quién más va a darle inauguracionalidad a un auto?)

LÍDER: En un acto que combinó orgullo patrio, brillo de pintura y coreografía de protocolo, la presidenta Claudia Sheinbaum se subió al volante de Olinia, la primera criatura eléctrica salida de la matriz mexicana. El vehículo promete llevar hasta seis pasajeros, acomodar sillas de ruedas y repartir aplausos automáticos en cada bocacalle.

La escena fue digna de una telenovela de gobierno: cinta que no se corta porque ya fue cortada en fantasía, fotógrafos que inventan ángulos y técnicos que aseguran que el coche no contamina, excepto cuando suena la banda sonora institucional. Sheinbaum, con sonrisa de estreno, dio las primeras vueltas simbólicas —y quizá reales, depende del ángulo del noticiario— mientras reporteros calculaban cuántas veces se podía exclamar “¡hecho en México!” antes de que sonara repetitivo.

Olinia, además de ser eléctrica y nacional, trae características pensadas para el público que exige funcionalidad con espectáculo: capacidad para seis pasajeros (suficiente para la familia, el primo político que no se quiere ir y un periodista incómodo), acceso para personas usuarias de silla de ruedas (algo que la prensa celebró y que nosotros aplaudimos sin sarcasmo... bueno, con el sarcasmo justo) y una garantía de que, si hay lluvia, la ceremonia continúa en interiores.

Los voceros del proyecto explicaron con voz serena que la movilidad eléctrica mexicana no solo era posible, sino elegante. Declararon que Olinia incorporaba “tecnologías de primer nivel” —lo que en lenguaje de lanzamiento suele significar: apenas asimilamos todo esto y ya lo presentamos—. También confirmaron que el coche trae un sistema de navegación que evita calles en obras, discursos improvisados y manifestaciones espontáneas, aunque el GPS aún no entiende el concepto de “marcha sindical”.

Un ingeniero no identificado —pero con gafas y mucha convicción— nos contó que el vehículo incluye inventos locales como el “Modo Presidencial”, que regula la velocidad del coche en función del tiempo disponible para discursos, y el “Ambientador Patriótico”, que rocía lejía aromatizada con himno nacional cuando detecta cinismo en la prensa.

Cita inventada y 100% oficial: “Cuando la presidenta gira el volante, hasta las baterías se sienten más mexicanas”, dijo el doctor Salvador Pichintún, profesor emérito de Asuntos Ceremoniales Automotrices y autor del best-seller ‘Cómo inaugurar sin que se note la improvisación’. Sus estudiantes, según él mismo, aprobaron con honores la maniobra de aparcamiento simbólico.

Estadística absurda (pero con gráfica imaginaria): el Instituto Nacional de Datos Que Nos Gustan registró que el 87% de la población se siente 12% más orgullosa de los autos cuando los maneja una figura pública. El 13% restante preferiría que el auto trajera empanadas en la guantera.

En resumen: Olinia ya rueda en la vitrina política y en las noticias, lista para cambiar la forma de desplazarnos o al menos la de posar para la foto. Mientras tanto, el pueblo observa, aplaude y calcula si, además del cargador, el auto trae una receta de guiso nacional para completar la experiencia “made in Mexico”.

Publicado en: 8 de junio de 2026, 10:10

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