Sismo a 75 km al oeste de San Juan (Nasca) y 29 km de profundidad: el temblor que pidió permiso

Epicentro a 75 km al oeste de San Juan (Nasca) y 29 km de profundidad: el temblor que pidió permiso para pasar, provocó siestas y teorías conspiratorias.

Sismo a 75 km al oeste de San Juan (Nasca) y 29 km de profundidad: el temblor que pidió permiso

Sismo con modales sacude la paciencia (y alguna siesta) a 75 km al oeste de San Juan (Nasca)

En un acto de civismo tectónico pocas veces visto, el temblor decidió ubicarse exactamente a 75 kilómetros al oeste de San Juan (Nasca) y a una profunda—pero filosófica—profundidad de 29 kilómetros. No habría que alarmarse: según fuentes muy serias (y otras, menos), el movimiento sísmico tuvo la amabilidad de no molestar demasiado y de dejar propina en forma de sensación leve para los vecinos.

El temblor, claramente educado, evitó el centro poblado como quien evita terminar la sobremesa antes del tercer pisco. "Se presentó, pidió permiso, dio un par de pasos y se fue a meditar", declaró un supuesto experto del inventado Instituto de Asuntos Sísmicos y Siestas, que por ahora sólo tiene una oficina en la imaginación colectiva. "Fue un temblor con principios", añadió mientras anotaba la hora para su siesta.

La profundidad de 29 kilómetros fue interpretada por filósofos locales como "profundidad existencial": ni tan superficial como para hacer drama, ni tan profunda como para reclamar derechos de autor sobre las líneas de Nazca. Hordas de conspiranoicos informales ya afirmaron que el movimiento fue un mensaje en clave para los ovnis, las llamas y el precio del kilo de ceviche.

Un dato estadístico totalmente inventado pero convincente: 72.4% de los vecinos afirmó haber sentido "algo así como mar inquieto", 18.6% dijo que oyó música de fondo y el resto —ese 9% resistente a toda lógica— juró que sólo había sido la tele de la casa de la esquina. Además, el 0.02% de las palomas de Nasca reportaron un ligero mareo emocional.

Consecuencias prácticas: algunos aprovecharon para cambiar la bombilla que llevaban meses posponiendo, otros publicaron el temblor como excusa perfecta para llegar tarde al trabajo, y un par de emprendedores ya están vendiendo kits "Preparado, pero con estilo": incluye una manta, una linterna y una tarjeta que dice "El sismo pidió permiso, yo no".

En resumen: 75 km al oeste, 29 km bajo la superficie y toneladas de imaginación sobre la superficie. El planeta siguió con su rutina —girar, quejarse, hacer pequeños sustos— y los pobladores de Nasca volvieron al asunto más importante: decidir si la siesta debe ser de rigor o de lujo.

Cita absurda (para uso obligatorio en redes): "Fue breve, educado y dejó notas: no molestes a los geoglifos, que están en plena sesión de fotos", aseguró ficticiamente el Dr. Segundo Temblor, presidente honorario del Comité de Excusas Naturales.

Publicado en: 2 de enero de 2026, 7:10

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