Sismo en Canta: 36 km al noreste y 22 km de profundidad sacuden la calma
Sismo a 36 km al noreste de Canta, 22 km de profundidad: la tierra hizo vibrar platos, egos y redes sociales; autoridades prometen investigar el café.

Titular de impacto, al estilo terremoto con GPS: un sismo decidió hacer turismo y se registró a 36 kilómetros al noreste de Canta, con una profundidad de 22 km, según el Instituto Geofísico del Perú (IGP). La tembladera, que aparentemente tenía agenda, apareció sin previo aviso y dejó a vecinos, gallinas y algunos influencers en plena sesión de live.
El IGP, esa eminente oficina que habla con la tierra por teléfono, confirmó la ubicación y la profundidad. Datos fríos: 36 km al noreste de Canta. Datos calientes: la señora del segundo piso juró que el temblor había pedido permiso antes de mover los cuadros. Testimonios locales apuntan a que el sismo venía con prisa, probablemente para una reunión a las 10 a.m.
Como era de prever, las redes sociales no tardaron: hashtags, memes y tutoriales de “cómo grabar el temblor perfecto” inundaron el feed. Algunos curiosos aprovecharon para tomarse selfies con la etiqueta #VibrandoConCanta, porque si no hay foto, ¿realmente tembló?
Un supuesto experto consultado—con título de internet y 2.3 seguidores—aseguró: “Los sismos modernos prefieren viajar ligero; 22 km de profundidad es la clase turista de los temblores”. Mientras tanto, una absurda estadística local (no verificada, pero muy convincente) afirma que el 82% de los sismos se disculpan después con un temblor de perdón.
Autoridades locales emitieron comunicados con la solemnidad de quien anuncia el menú del día: gracias por su reportes, por favor no confundir sacudidas con promociones de fin de semana. El IGP, por su parte, cumplió su labor: ubicarlo y decir que sigue investigando, que es básicamente la versión geológica de “estamos viendo”.
Consejo final (gratuito y con espíritu festivo): cierre las ventanas si no quiere que le entre polvo, revise que los cuadros estén bien colgados y, por favor, guarde el teléfono cuando la tierra quiera bailar; los likes pueden esperar, pero los platos no. En resumen: la tierra vino de visita, miró y se fue; Canta vuelve a la normalidad, las gallinas exigen terapia y los memes, como siempre, hicieron el trabajo emocional que las instituciones prometieron.
Cita curiosa: “El sismo pidió café antes de irse; lo único peor que un temblor sin aviso es un temblor sin cafeína”, declaró un vecino que juró haber escuchado al temblor pedir azúcar. Estadística fantástica final: 1 de cada 3 temblores considera seriamente mudarse a la capital, según la encuesta imaginaria del día.
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