Sismo en Chimbote 28 de diciembre: temblor a 66 km al oeste y 59 km de profundidad (crónica satírica)
Sismo del 28 de diciembre frente a Chimbote: temblor 66 km al oeste y 59 km de profundidad. Crónica satírica sobre siestas, pescado y gaviotas confundidas

¡Alerta de drama marino! Temblorito navideño sacude la siesta chimbotana
En un hecho que nadie pidió pero todos sintieron, este 28 de diciembre la Tierra decidió dar un pequeño codazo: un sismo registrado a 66 kilómetros al oeste de Chimbote, en el distrito de Santa, con una profundidad digna de novela submarina: 59 kilómetros, según el Instituto Geofísico del Perú (IGP). Sí, ese instituto que suena a biblioteca científica pero en realidad también organiza fiestas de revelaciones sísmicas.
Los pescadores, que ya estaban revisando si la anchoveta había aprendido a bailar salsa, comentaron entre carcajadas y mareos: "Pensamos que era la ola de calor, pero era la onda sísmica pidiendo propina". Las gaviotas, en asamblea urgente, exigieron explicaciones; fuentes no oficiales aseguran que más de la mitad solicitó devolución del temblor por defecto de fábrica.
El IGP, siempre puntual en sus notificaciones (tardó exactamente lo que tarda en hervir un mate de coca, es decir, lo justo), informó la ubicación y profundidad con la sobriedad de quien lee el horóscopo sísmico. Expertos imaginarios consultados por este medio —entre ellos el doctor Terremoto de la Universidad de Causa— dictaminaron que el movimiento tuvo «intención de revisar las listas de compras de fin de año» y que en realidad fue un temblor con vocación dramática.
Consecuencias previsibles: las velas se terminaron, el ceviche estuvo más conmovido que de costumbre y las siestas locales quedaron oficialmente interrumpidas. Un estudio totalmente inventado por nuestra redacción indica que el 72.4% de las siestas en el litoral fueron suspendidas por sospecha de vibración emocional.
Fake quote y estadística para el recuerdo
"Fue un temblor educado: tocó la mesa y se fue", declaró en exclusiva el señor Pachacútec, vecino afectado y vendedor de turrones. Mientras tanto, la estadística absurda del día dice que el 83% de las llantas miró hacia el mar para comprobar si era su hora de vacaciones.
En resumen: la Tierra hizo de las suyas a 66 km al oeste de Chimbote y 59 km bajo tierra, el IGP hizo su trabajo informando (como siempre, con su toque científico), y la población hizo lo que mejor sabe hacer en estas fechas: convertir el susto en anécdota, el temblor en chiste de Día de los Santos Inocentes y el café en licencia social para recibir visitas. Seguiremos informando, o inventando datos aún más extravagantes si la placa tectónica vuelve a pedir protagonismo.
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