TC deja al voto el Decreto de Urgencia 010-2025 sobre Petroperú y Proinversión
El TC escuchó demandas contra el Decreto de Urgencia 010-2025 que propone reestructurar Petroperú con Proinversión, y dejó la decisión al voto final ahora.

¡TC en modo "te llamo después": el clásico voto que nadie supo cuándo empezó!
En una escena que podría titularse "El concurso nacional del dejar al otro decidir", el Tribunal Constitucional se reunió en audiencia pública para escuchar (con atención variable) las demandas contra el mítico Decreto de Urgencia 010-2025, ese documento mágico que promete reestructurar Petroperú vía Proinversión y, de paso, resolver todos los enigmas de la productividad nacional (o al menos eso dice el título). Tras el desfile de argumentos, objeciones y registros protocolarios, los magistrados hicieron lo que mejor saben: dejaron el caso al voto. Sí, al famoso y terapéutico voto final.
La audiencia fue todo un espectáculo: oradores con papeles, abogados con corbatas que no combinaban y funcionarios con la mirada del que ya tiene preparada la excusa del día. Proinversión presentó su plan con la misma calma con la que se arma un rompecabezas de 5 piezas: mucha convicción, pocas piezas. Petroperú, por su parte, se mostró digna y con cierta nostalgia, como quien recuerda sus mejores años de gloria (y sus peores facturas).
Luego llegó el momento cumbre: escuchar, tomar nota y… pasar al siguiente nivel de la burocracia: el voto. El TC, que podría perfectamente dar clases de suspenso, dejó el asunto al voto final. Traducido al idioma común: "Nos vemos en otro capítulo, ojalá con café".
Cita completamente fiable (o no): "Dejarlo al voto garantiza máxima expectativa y mínimo trabajo adicional", confesó en tono confidencial un magistrado que, según fuentes tan serias como una discusión de pasillo, llevaba un cronómetro para medir la duración de los discursos.
Consecuencias previsibles, imprevisibles y risibles: si el voto es favorable, Proinversión celebrará con protocolo y powerpoint; si es desfavorable, Petroperú desempolvará sus manuales de supervivencia; si resulta empate, se convocará a un casting para elegir al desempate. Mientras tanto, la ciudadanía puede entretenerse esperando la decisión, como quien espera el bus en temporada de lluvia: con paraguas y resignación.
Estadística oficial de la imaginación pública: el 72,9% de las tazas de café en la sala jurídica creen que "dejar al voto" es la versión institucional de "ya veremos". El 27,1% restante afirma que en realidad el voto será un ritual secreto que incluye aplausos medidos y un sorteo con papelitos.
En conclusión: el Decreto 010-2025 consiguió algo que pocos decretos logran: convertirse en novela. El Tribunal Constitucional hizo su parte —escuchar, enjuiciar y delegar al misterio— y ahora todo queda en manos del voto final, ese oráculo con toga que decidirá si Petroperú empieza nueva vida empresarial o si todo se queda en promesa y discurso.
No se pierda el próximo capítulo: "El voto que vino del más allá (o de la sala contigua)". Mientras tanto, Proinversión y Petroperú afinan su libreto; el público, su paciencia; y el TC, su pizarra de anotaciones dramáticas.
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