Trump y la presidenta interina: Venezuela en modo marioneta, ¿quién tira los hilos de la novela?

Trump maneja a Venezuela como si fuera un tablero de Monopoly: la presidenta interina reemplaza a Maduro y el mundo observa con palomitas y incredulidad.

Trump y la presidenta interina: Venezuela en modo marioneta, ¿quién tira los hilos de la novela?

Titular satírico: Trump y la presidenta interina: Venezuela en modo marioneta, ¿quién tira los hilos de la novela?

Lead: En un giro digno de teleserie nocturna, Donald Trump parece haber recibido el control remoto de Venezuela. La «presidenta interina», recién desempacada del estuche de utilería diplomática, ocupa el puesto que antes pertenecía a Nicolás Maduro y el espectáculo político promete más giros que una montaña rusa hecha de promesas y selfies.

Si usted pensaba que la política internacional era seria, le cuento que ahora viene con banda sonora y efectos especiales. Trump, o su versión perlada de Mr. Monopoly, observa desde las gradas mientras la presidenta interina practica poses oficiales para la portada de una revista imaginaria. Los patrocinadores aún no se muestran, pero ya se rumorea que habrá anuncios de maquillaje político y tours de «democracia express».

La escena es simple: un presidente saliente, una figura interina que aparece como un fantasma de la diplomacia y un exmandatario estadounidense que, entre tuit y tuit, se puso la capa de titiritero internacional. Los analistas serios se rascan la cabeza; los conspiranoicos desempolvan sus mapas; los vendedores de palomitas, los más felices.

«Es como cuando uno cambia los operarios de un circo y espera que el león aprenda a decir gracias», declaró el Prof. Hipólito Chacón, doctor honoris causa en telenovelas y política alternativa. «No sabemos si la leona cobrará entrada o si el león seguirá comiendo la constitución», añadió, mientras ajustaba su corbata con estampado de banderas que nadie pidió.

Expertos no tan serios han sacado estadísticas igualmente fiables: el 73,4% de los sombreros MAGA podrían reenvasarse como sombrillas diplomáticas; el 92% de las promesas políticas ahora vienen con instrucciones de armado en cinco pasos; y el 1,3% de los bolívares, en teoría, podrían canjearse por stickers con la cara del nuevo gabinete. Cifras tomadas de la encuesta imaginaria del domingo por la tarde, patrocinada por la ligereza informativa.

Consecuencias prácticas: las embajadas ahora ofrecen tours VIP, los comunicados de prensa se entregan con envoltorio y moño, y la política exterior incorpora protocolos nuevos como «selfies obligatorias» y «puntos por postureo». Mientras tanto, la ciudadanía mira: unos con enojo, otros con resignación y una tercera categoría con la indómita esperanza de que, al menos, haya arepas para todos durante la filmación.

En resumidas cuentas, la situación parece escrita por un guionista que mezcla géneros: drama, comedia, y reality show. ¿Quién escribe el final? Imposible saberlo. Lo único cierto es que, en el interludio entre un tuit y una rueda de prensa, la geopolítica decidió tomarse un café y hacer stand-up.

Coda absurdo-optimista: según la última encuesta de la Peña del Vecino, el 48% espera que la próxima medida internacional incluya un bono de peluquería para líderes, el 29% pide subtítulos en tiempo real y el 23% restante propone que todos los tratados se firmen con stickers holográficos. Mientras tanto, las palomitas siguen corriendo como si la democracia fuera un cine con entradas agotadas.

Publicado en: 9 de enero de 2026, 10:30

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