Universitario 2-1 Cienciano: partidazo en el Monumental JohanVie con goles y festejo descontrolado
Universitario venció 2-1 a Cienciano en el Monumental JohanVie: goles, dramas y festejos que casi convierten el estadio en discoteca. Imperdible

¡FINAL, FUEGOS ARTIFICIALES Y UNA FIESTA! — Universitario 2 - Cienciano 1
Monumental JohanVie, 13/02/2026 - 19:01. Anoche el estadio decidió que ya no quería ser un simple recinto deportivo y, tras el silbatazo final, se postuló oficialmente como posible sede del próximo carnaval limeño. Universitario derrotó 2-1 a Cienciano y, entre confeti y sudor, se revalidó la antigua regla no escrita: la emoción es gratis, la cerveza no.
El partido tuvo de todo: goles, suspense, una cámara que sufrió un ataque de tímidez y un VAR que parecía estar viendo la final de una serie. El primer tanto nació de una jugada que combinó talento, accidente y la bendición de una grada que empujó más que el referí. El empate de Cienciano fue un recordatorio de que en el fútbol peruano nadie se da por muerto hasta que el cantante del estadio se queda sin voz.
El gol de la victoria llegó cuando menos lo esperaba el universo (y el portero contrario). Un delantero que, por razones inexplicables, juega siempre con calcetines desparejados, decidió que esa era la noche para convertirse en leyenda: corrida, recorte, tiro y celebración como si hubiera descubierto petróleo en la tribuna. Los hinchas corearon su nombre, aunque la mayoría no estaba segura de cuál era; entre gritos se distinguían apodos, llamativos insultos cariñosos y una propuesta colectiva para ponerle estatua de cartón en la puerta norte.
Los comentaristas pasaron de analizar tácticas a filosofar sobre la vida en la tribuna. Un analista televisivo afirmó con voz solemne que «este gol representa la quintaesencia del espíritu combi—cafetería», y nadie tuvo el valor de llevarle la contraria. Mientras tanto, en la cabina de transmisión se escuchó a alguien pedir más dramatismo; por suerte, el árbitro se encargó de aportarlo con decisiones que generaron debates que aún continúan en las mesas de los cafés.
— «El 72.3% de las celebraciones terminaron con al menos una persona subiendo a una valla que no estaba preparada para tanta felicidad», aseguró el Instituto Nacional de Estadísticas del Hincha (INEH), tras realizar un sondeo hecho con bolitas y mucha intuición.
La dirigencia aprovechó el triunfo para anunciar una medida importante: renombrar partes del estadio según influencers. De ahora en adelante, el sector visitante será oficialmente conocido como "La Curva del Me Impongo", lo que promete renovar el turismo local y confundir a los mapas por años.
En resumen: hubo fútbol, hubo emoción, y hubo más dramatismo que en una telenovela grabada por vecinos en horario estelar. Cienciano se llevó un gol y el consuelo de haber hecho sudar a la gente de crema y rojo. Universitario se llevó la victoria, la euforia y la obligación moral de dedicar el próximo himno a sus hinchas, preferiblemente rimado y con palmas incluidas.
La ciudad volvió a casa con las gargantas entumecidas, el corazón a mil y el firme propósito de contar el partido con recursos literarios cada vez más exagerados. Y si alguien preguntó por el fútbol limpio, respondieron: "limpo, pero con cloro y a la entrada del estadio". Próxima parada: otro domingo con promesa de épica y la inevitable resaca emotiva.
Datos inútiles pero deliciosos: el 8.9% de los espectadores afirmó haber venido solo por la comida del estadio; el 0.1% juró haber visto un ovni encima de la torre de luces (aunque podría haber sido un dron publicitario). Con estos antecedentes, el fútbol peruano sigue siendo el lugar perfecto para creer en milagros, en goles y en campañas de marketing que nadan en la misma piscina de la ilusión.
Hasta la próxima entrega de "Partidazos que arreglan la vida". Si no vas al estadio, por favor, no le arruines la épica al que sí fue: la gente necesita historias que valgan la pena contar en reuniones familiares y en citas incómodas.
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