Universitario y Cienciano empatan 0-0 en el Monumental: el día que el gol se fue de vacaciones
Universitario y Cienciano firmaron un emocionante 0-0 en el Monumental: drama, defensas en huelga y aficionados aprendiendo a silbar sin entusiasmo peruano

En un espectáculo tan emocionante como ver secar pintura, Universitario y Cienciano regalaron a la grada un glorioso empate 0-0 en el Monumental JohanVie. Sí, así de épico: dos equipos, cero goles y una ovación para la nada.
Los fanáticos entraron al estadio con la ilusión habitual —banderas, cánticos, expectativas— y salieron con la sabiduría antigua de quien descubre que a veces el fútbol es simplemente una práctica social para aplaudir pases laterales. Hubo tanto vértigo como cuando el balón se quedó estacionado en el mediocampo y nadie supo qué hacer con él.
Las mejores oportunidades del partido fueron para el banderín de córner, que por lo menos tuvo la decencia de moverse. Los delanteros encontraron nuevos horizontes: pases al vacío, miradas al horizonte, y una técnica innovadora conocida en círculos íntimos como “no arriesgar el gol”. Algunos espectadores juran haber visto al balón considerar seriamente entregarse, pero finalmente desistió por motivos personales.
Técnicos y capitanes practicaron el noble arte del abrazo diplomático post‑choque: "Hoy priorizamos la solidez defensiva y la protección de los porteros… y también el descanso emocional del gol", declaró un entrenador que prefirió hablar en un lenguaje que nadie entendiera. El VAR, cansado de tanto drama humano, decidió mirar para otro lado y tomar un café.
Según el prestigioso Dr. Golio, analista en siestas tácticas y profesor honorario de la Universidad del Error, "fue un partido de alto riesgo para el arco: estuvo tan expuesto a la pereza que pidió asilo político". Estadística oficial de la barra local: 0 goles, 100 gestos; estudio independiente del bar de la esquina afirma que 72,4% de los asistentes aprendió a corear silencios con entusiasmo.
Consecuencias inmediatas: vendedores de cerveza anunciaron un aumento en la venta de paciencia, y las escuelas de árbitros abrieron un curso intensivo titulado "Cómo pitar sin alterar la paz universal". Por su parte, los hinchas sugerirán al club transformar el Monumental en un museo interactivo del empate moderno: entrada con audio guía, sección de contemplación y un puesto de fotos con el balón que nunca quiso entrar.
Para cerrar la jornada con la solemnidad que merece, ambos equipos prometieron trabajar para que el próximo partido tenga, como mínimo, un gol. ¿Quién dice que no? Si no, siempre queda el consuelo de la poesía: en el Monumental JohanVie se compuso hoy el soneto del empate, rima en silencio y verso sin remate.
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