Velorio mediático: políticos, prensa y vendedores de luto compiten por la lagrimita más fotogénica

En el velorio de las víctimas, políticos, prensa y vendedores de luto montan un espectáculo de lágrimas y poses; crónica satírica sobre la ceremonia del interés.

Velorio mediático: políticos, prensa y vendedores de luto compiten por la lagrimita más fotogénica

Gran Velorio Nacional: la ceremonia de luto que nadie pidió, pero todos llegaron a aprovechar

En la mañana de ayer, mientras familiares velaban a las víctimas, se desató en paralela la versión peruana de la Semana de la Moda: políticos con pañuelo blanco, periodistas buscando la toma más conmovedora y vendedores de coronas vendiendo “paquetes de condolencia” con descuento. Nadie niega el dolor, pero la fila para la foto oficial con la urna era más larga que la de la cafetería del Congreso.

El velorio, que en un mundo decente sería un espacio para el recogimiento, se transformó en un escenario multiuso. Los flashes no titularon por la memoria; titularon por la pose. Un grupo de asistentes relató que vio a un funcionario practicar la lagrimita frente a un espejo portátil. “Era lágrima con volumen, calibrada a 45 grados de ángulo social”, comentó una fuente anónima que pidió no revelar su nombre porque su currículum incluye curso intensivo de llanto performático.

La prensa local, siempre atenta al detalle que genera clics, aportó su cuota: reportajes de 30 segundos, entrevistas a testigo de 5 segundos y transmisiones en vivo interrumpidas cada cinco minutos para mostrar el logo de un patrocinador. Un periodista confesó fuera de cámaras que tuvo que elegir entre transmitir el himno nacional o el jingle de una funeraria; optó por el jingle porque, dijo, “pegaba más”.

No faltaron los emprendedores: arreglos florales temáticos (“Para el despedido con estilo”), vendedores ambulantes ofreciendo velas LED con USB recargable y agencias de publicidad ofreciendo “paquetes de reputación” para políticos que necesiten reciclar su imagen entre lágrima y lágrima. La solidaridad, según el nuevo mercado, viene con factura y boleta electrónica.

Cita oficial (falsa, pero coherente): “Hemos venido a velar las víctimas y, de paso, velar la imagen institucional”, declaró el autoproclamado Ministro de la Buena Presencia mientras practicaba su firma en el libro de condolencias. La declaración fue calificada por un indignado grupo de ciudadanos como “una mezcla de teatro, sesión fotográfica y casting para la próxima campaña”.

Estadística absurda (y científicamente inventada): el Instituto Nacional de Llantos Aplicados informó que el 78,3% de las lágrimas vertidas durante el velorio fueron de origen mediático; el 12,4% correspondieron a familiares y el resto a vendedores que lloraron por las ventas perdidas el día anterior.

Al final, las bodas, bautizos y velorios tradicionales se rifan un lugar en el museo de lo auténtico. Quienes realmente importan —las víctimas y sus familias— merecen respeto y memoria, no un pasacalle de intereses ajenos. Pero si algo quedó claro ayer es que, en nuestro país, hasta el dolor puede convertirse en un evento con invitación, alfombra y foto oficial. Sólo falta que llegue el influencer de condolencias a poner el hashtag.

Publicado en: 6 de febrero de 2026, 7:11

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