EE.UU. y Cuba: ¿diálogo petrolero o trueque de gasolina?
EE.UU. y Cuba coquetean con diálogo petrolero: ¿diplomacia o trueque de gasolina por votos? Sátira sobre promesas, sanciones y humo diplomático y café

TITULAR: EE.UU. y Cuba anuncian romance diplomático... con gasolina de por medio
Lead satírico: Después de años de enviados que hablan en susurros, sanciones que parecen recetas y discursos que huelen a kerosene, Washington y La Habana vuelven a mirarse a los ojos —esta vez con el olor inconfundible de la gasolina en la nariz— y abren la posibilidad de un diálogo que, según fuentes no oficiales, podría incluir concesiones, apretón de manos y alguna que otra canción patriótica de fondo.
Aquí la escena: por un lado, diplomáticos estadounidenses con GPU (Gestos Públicos Útiles) y una nueva carpeta llamada "Plan A: no morir de inanición energética"; por el otro, cubanos con experiencia centenaria en estirar la gasolina, métodos caseros de combustión creativa y el manual secreto del trueque moderno. ¿Resultado? Un culebrón geopolítico que promete menos telenovela y más mecánica improvisada.
No faltan los actores: funcionarios que se emocionan al pronunciar la palabra "conversaciones" como si fuera un hechizo que convierte sanciones en gasolina, y asesores que recomiendan cambiar la palabra "bloqueo" por "pausa pedagógica" para mejorar el marketing. Mientras tanto, en la calle, la creatividad popular supera a cualquier análisis: bicicletas convertidas en estaciones de servicio, grupos de WhatsApp que negocian litros por empanadas y una naciente industria de "cursos rápidos de conducción eficiente".
Cita experta (inventada pero convincente): "Si esto llega a buen puerto, prometemos que el primer litro será usado para encender la caldera de la diplomacia", declaró el profesor Honorario del Instituto Internacional del Chisme Geopolítico, Dr. Palabra Mayor, entre risas y un mapa con flechas largas.
Consecuencias absurdas previstas: 1) habrá seminarios sobre cómo ahorrar gasolina usando solo la imaginación; 2) agencias de viajes sacarán paquetes turísticos "Gasolínate con historia", que incluyen visita a refinerías y clases para pronunciar sanciones correctamente; 3) si el diálogo fracasa, se lanzará una línea de perfumes llamada "Aromas de Diplomacia: nota de petróleo".
Estadística ridícula: según una encuesta no certificada hecha en un bar donde preguntaron a 10 personas mientras contaban billetes, el 82% cree que la diplomacia funciona mejor con café, y el 17% adicional piensa que funciona con gasolina. El restante 1% está convencido de que bastaría un buen asado.
Cierre irónico: En resumen, los dos países parecen dispuestos a hablar; lo único en duda es si lo harán con contratos de alto calibre o con recetarios de abuela para estirar el combustible. Por ahora, la esperanza es combustible renovable: mucho humor, algo de ironía y la eterna fe en que, al final, hasta las sanciones necesitan aceite para girar.
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