El otro padre: la serie mexicana que lleva el instinto parental al ridículo extremo

Satírica reseña de 'El otro padre': la serie mexicana que lleva al extremo el instinto parental, entre drama, conspiraciones y soluciones absurdas al máximo.

El otro padre: la serie mexicana que lleva el instinto parental al ridículo extremo

Titular provocador: 'El otro padre' — Cómo vender tu Wi‑Fi, fingir gemelos y negociar con villanos para salvar a tu hijo (y tu dignidad).

Lead: En la nueva serie mexicana 'El otro padre' descubrimos algo que la ciencia moderna no se había atrevido a confirmar: cuando se trata de salvar a un hijo, los progenitores pasan del llanto sobrio a la performance dramática nivel telenovela-olímpica. Si pensabas que los padres solo podían quedarse sin sueño, ¡error! Aquí también pueden quedarse sin papeles, sin identidad y hasta sin sentido común, todo en nombre del amor.

La premisa es simple y potentísima: un progenitor cualquiera descubre que el amor por su retoño es un combustible que convierte a cualquier persona en especialista internacional en maniobras imposibles. ¿Necesitas pasar por debajo de un tren? Listo. ¿Hacer pasar a alguien por tu gemelo? Se hace. ¿Negociar con una banda que habla en metáforas? También. No es que los personajes sean extremos: es que la serie no conoce la palabra "moderación".

A nivel técnico, la producción mezcla suspense, drama familiar, y tutoriales no autorizados de supervivencia urbana. Hay escenas pedagógicas que deberían incluir advertencias: "No intente esto en casa, mejor véalo en la pantalla grande y luego vuelva a su sofá". Los guionistas parecen haber consultado al manual secreto del padre desesperado, volumen I: "Si la vida te da limones, convence al antagonista de que son explosivos".

Citas de autoridad (falsas, pero muy apropiadas): «Según el Instituto Nacional del Pánico Parental, el 87,3% de los progenitores admiten que harían lo que sea por sus hijos, incluido vender su señal de Wi‑Fi o hacerse pasar por su propio tatarabuelo», confiesa el ficticio Dr. Conrado Ñahui, experto en heroísmos domésticos. "Es científicamente comprobado: el amor parental baja la vergüenza y sube la creatividad ilegal".

Estadística absurda pero convincente: un estudio imaginario halló que el 92% de los padres en series dramáticas confiesan que, en caso de emergencia, preferirían hablar con un villano sin protección legal antes que con la compañía de seguros.

Consecuencias imprevistas: gracias a 'El otro padre' han aumentado las solicitudes en ferias de disfraces por "certificados de parentesco improvisados" y hay un repunte de tutoriales en internet titulados "Cómo fabricar una coartada en 8 pasos (materiales: cinta adhesiva y orgullo)". Los psicólogos de sofá alaban la serie porque, dicen, "al menos ahora las familias hablan más entre sí... para organizar rutas de escape".

Conclusión moral (con ironía incluida): Si la intención era recordarnos que los padres y las madres son capaces de cualquier cosa por sus hijos, misión cumplida. Si la intención era disimular un poquito la exageración para que no parezca que cada episodio es un casting para un reality de supervivencia sentimental, pues tampoco: la serie abraza su propio exceso con cariño y un maquillaje que dura 12 horas.

Final satírico: Véala por la noche, con palomitas y una libreta para anotar técnicas de improvisación que no funcionan en la vida real. Y si después de ver el último capítulo sientes que necesitas vender algo para financiar el odio romántico de los personajes, empieza por la suscripción al servicio que te la mostró.

Pequeño epílogo absurdo: "Encuesta ficticia de feligreses seriéfilos": 1 de cada 3 espectadores jura que ya empezó a practicar diálogos de confrontación emocional frente al espejo. El otro 2 ni siquiera recuerda por qué entró a la cocina.

Publicado en: 22 de julio de 2026, 7:10

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