Formación rocosa costera cede tras años de erosión y selfies románticos

La famosa formación rocosa junto al mar cedió tras años de clima, erosión y miles de selfies de parejas. Naturaleza exige respeto... y menos filtros. YA.

Formación rocosa costera cede tras años de erosión y selfies románticos

Titular provocador: La Roca Romántica se rinde — el amor la derrumbó y el clima puso la firma

Playa, atardecer, canción lenta y... ¡crack! Después de años de clima, viento, agua salada y un ejército interminable de parejas con más pasión que sentido común, la célebre formación rocosa junto al mar decidió que ya no aguantaba más serenatas, propuestas en trance ni millones de selfies con filtro "golden hour". Se rindió. Dramáticamente. Con estilo.

Esa roca —que para algunos era el altar del "sí, acepto" y para otros el mejor decorado para sus historias de Instagram— llevaba años recibiendo desde grabados de iniciales hasta performance románticas a la luz de la luna. El clima y otros factores ambientales hicieron el trabajo de desgaste; las parejas, se dedica a empujar la cuenta de visitas al pasado glorioso de la roca. Resultado: un colapso que nadie pidió pero que muchos ya estaban «haciendo tendencia».

Testigos cuentan que, minutos antes, una pareja intentó inmortalizar su compromiso con una coreografía y seis cámaras. "Se estaba acostumbrando a los filtros y al amor platónico —dijo el supuesto Dr. Pedro Piedra, catedrático honorario en Amores y Geología—. Las piedras también tienen dignidad; por eso se fue a vivir a la calma eterna del fondo marino."

Las autoridades, entre cerrar la zona y repartir chalecos salvavidas emocionales, recomiendan ahora que las penas de amor se resuelvan lejos de promontorios rocosos y que las propuestas incluyan planes B: un restaurante, un parque, o al menos un seguro para la formación geológica.

Estadística absurda pero convincente: el 83,7% de las parejas confesaron haberse tomado más de 27 selfies en la roca antes de su caída. El 12% admitió que el anillo vibraba más que la roca; el 4,3% responsabiliza a los filtros de belleza.

Consecuencias prácticas e inesperadas: la industria de los ramos está en euforia (hay más flores encima de las piedras que en bodas enteras), los influencers buscan nuevas locaciones dramáticas y los geólogos han abierto una rama académica llamada "romanticiding" —estudio de la erosión por exceso de cariño—.

Conclusión (irónica y pedagógica): si vas a declarar amor eterno frente al mar, considera declararlo eterno en papel o, mejor aún, en una plataforma que no se caiga con los besos. La naturaleza hace su trabajo —y a veces, harta de tanto dramatismo humano, ejecuta la mejor salida escénica del año.

Cita inventada para la historia: "La roca nos dejó un mensaje: menos filtros, más sentido común", dijo una gaviota testigo del evento, con voz de viento y sarcasmo salino.

Publicado en: 18 de febrero de 2026, 9:10

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