La Patarashca gana el premio Gastronomía Sostenible: ceviche solar y servilletas comestibles
Grupo La Patarashca gana el premio Gastronomía Sostenible: ceviche solar, servilletas comestibles y un manual para compostar hasta a los influencers. Sátira eco.

¡LA PATARASHCA RECIBE EL PREMIO SOSTENIBLE Y EL CEVICHE APRENDE A RECARGAR!
En una ceremonia tan biodegradable que hasta el aplauso fue compostable, Grupo La Patarashca se coronó anoche con el premio Gastronomía Sostenible. Según los organizadores, el voto decisivo lo dio una cucharita hecha de bambú capaz de llorar de emoción —o de desintegrarse en el estómago—, dependiendo del estatus ácido del ceviche.
La Patarashca, conocida por su audaz combinación de mar y nunca bien ponderada humildad mercadológica, presentó un dossier de sostenibilidad que incluía: paneles solares instalados en el toldo de la carpa del restaurante, servilletas comestibles con sabor a limón (para limpiar y luego degustar la culpa), y un programa de compra local que consiste en “preguntar al pescador si se siente bien hoy” antes de pagar.
"Nuestro ceviche ahora viene con 200 vatios y conciencia ecológica", proclamó el chef supremo del grupo durante su discurso de aceptación, entre lágrimas de yuzu y ovaciones enlatadas. "Hemos logrado que el pescado firme su propio certificado de procedencia —lo llamamos 'autorización con aleta'".
La entrega del galardón también fue ejemplo práctico de innovación sostenible: el trofeo era una maceta que contenía una planta autóctona y el discurso de agradecimiento venía con instrucciones para reutilizarlo como centro de mesa. "Queremos que la gente recuerde el premio... y riegue su premio", explicó uno de los organizadores mientras ofrecía una manguera de agua filtrada por Twitter.
Falso-estudio absurdo: un 87% de los comensales declaró sentirse más sostenible solo por pronunciar la palabra "huella" mientras pedía postre. El Instituto Internacional de Buenas Intenciones (IIBI) confirmó que el 92% de las servilletas comestibles devuelve un 0.03% de autoestima a quien las mastica.
Reacciones del público: algunos aplaudieron, otros intentaron comer la minuta y un grupo de influencers posó para fotos sobándoselas como si fueran medallas olímpicas. "Es moderno, es chic y además puedo subirlo a Instagram antes de digerirlo", comentó una influencer que prometió compostar su story.
En el frente crítico, los escépticos susurran que la sostenibilidad de etiqueta —esa que luce un lazo verde y un idioma corporativo con olor a linaza— es más rentable que el reciclaje mismo. Pero el jurado fue firme: "Premiamos impacto, intención y capacidad para vender un 'menú circular' por 60 soles", dijo una portavoz que llevaba un pañuelo hecho de bolsas recicladas y una sonrisa reciclada.
Conclusión (sin posos de café): La Patarashca celebra, la prensa saborea, y el planeta espera a ver si el próximo paso será instalar turbinas eólicas en los baba ganoush. Mientras tanto, recomendamos a todos probar el ceviche solar con responsabilidad: no exponerse al sol por más de dos horas, evitar miradas prolongadas al plato y, en caso de duda, plantar el trofeo.
Cita absurda breve: "Si el océano tuviera Instagram, nos seguiría", aseguró el jefe de sostenibilidad, especializado en hashtags y compost emocional.
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