María Corina y Delcy: ¿speed-dating político para un cronograma de transición?

María Corina acepta verse con Delcy 'si es necesario' para fijar un cronograma de transición tras charla con la Nobel de la Paz: ¿política o telenovela?

María Corina y Delcy: ¿speed-dating político para un cronograma de transición?

María Corina Machado ha pulverizado las reglas del drama político: ahora acepta reunirse con la presidenta interina Delcy Rodríguez “si es necesario”. Tranquilos, compatriotas, no era una cita romántica ni un spin-off de telenovela; es simplemente la versión venezolana del speed-dating diplomático, con cronograma incluido y, esperemos, snacks.

La noticia llegó como quien anuncia el menú del día: tras una conversación con “la Nobel de la Paz” (esa figura mística que suena a jurado de reality espiritual), María Corina decidió que está dispuesta a dialogar. O sea, disponible entre 9 y 11, dependiendo del tráfico y del humor de Twitter.

El objetivo oficial: establecer un “cronograma de transición”. Traducción no oficial: armar un calendario que suene muy técnico, tenga muchas casillas por rellenar y se imprima en papel de calidad para que nadie lo pierda en la sala de espera. Si la transición fuera un mueble de IKEA, seguramente vendría con cuatro tornillos de más y un diagrama que nadie entiende.

«Si es necesario», la frase del año. Breve, contundente y perfecta para quienes quieren quedar bien con todo el mundo sin comprometerse a nada. En el glosario político contemporáneo podría definirse como: 1) quizá, 2) tal vez, 3) llámame y te digo, 4) estoy en modo PR.

Según el Observatorio Internacional de Frases Ambiguas (OIFA), el 83,7% de la población interpreta “si es necesario” como “ya veremos” y un sorprendente 12% cree que incluye derecho a desayuno. «Es una fórmula inteligente: deja la puerta abierta para la reunión, la negociación y la eventual gira promocional», declaró el Dr. Ramiro P. Sutil, experto autoproclamado en diplomacia de cafecitos.

Imaginemos el guion: la Nobel bendice la mesa, María Corina llega con su carpeta de propuestas y Delcy trae los apuntes del acta de la última reunión imaginaria. En el intermedio se firmaría un cronograma con tres columnas —fechas, responsables y quién trae el pan— y, como clausura, un brindis simbólico con agua mineral y miradas solemnes para las fotos.

¿Resultado probable? Un instructivo para la cordura o, si falla la logística, un capítulo extra en la serie “Política en Espera”. Mientras tanto, los ciudadanos pueden entretenerse apostando cuántas veces aparecerá la frase “si es necesario” en el comunicado final. Yo pongo dos apuestas: una por prudencia, otra por el catering.

Cita absurda del día: «Estamos dispuestos a reunirnos siempre que haya café y acuerdos conciliadores», dijo un vocero no identificado de la atmósfera política.

Estadística fake pero plausible: 71% de los venezolanos preferiría un cronograma con calendario, horarios, y emojis de aprobación. El otro 29% solo pide Wi‑Fi durante la sesión.

Conclusión (no oficial): el país contempla, espera y, sobre todo, aplaude con reserva. La transición suena seria en el papel y divertida en los memes. Que empiece el espectáculo—digo, la negociación—y que Dios, la Nobel y el proveedor de snacks bendigan el cronograma.

Publicado en: 3 de febrero de 2026, 9:30

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