Pacientes sin medicamentos por 3 meses: caos burocrático en salud pública
Hace 3 meses sin medicamentos esenciales: pacientes resisten mientras la burocracia celebra reuniones, políticos posan y farmacias organizan meriendas. Sátira mordaz.

Titular: Hace 3 meses que no llegan los fármacos y la burocracia propone un minuto de silencio (pero sólo si firman la asistencia).
Lead: Tres meses. No es el último reality de supervivencia, ni una nueva dieta milagro: es el tiempo que llevan cientos de pacientes esperando medicamentos esenciales. Mientras tanto, la administración pública ha descubierto una nueva y revolucionaria terapia: convocar comités, celebrar mesas de trabajo y producir comunicados que solucionan exactamente... nada.
Los pacientes cuentan los días como quien mira el microondas esperando que acabe el conteo. “A falta de insulina, me como los plátanos de la plaza”, bromea una vecina (en tono irónico y con claro rechazo a sustituir tratamientos). Las recetas vencieron, las órdenes de compra hicieron turismo interno y los fármacos, según la versión oficial, están en tránsito hacia un lugar secreto que sólo conoce el GPS de la burocracia.
Según fuentes oficiales —esas mismas que siempre tienen tiempo para una foto— el retraso se debe a “un ajuste administrativo”. Traducción real: formularios extraviados, sellos que necesitan sello y una fila memorable de firmas que entonan: “primero la firma, después la vida”. Lo administrativo no entiende de urgencias; lo administrativo tiene horarios y, sobre todo, pausas para el café.
—«Hicimos todo lo que nos pidieron», declaró el portavoz del comité de seguimiento, justo antes de anunciar otra reunión para seguir estudiando el asunto. «La próxima semana veremos si vemos la posibilidad de ver la posibilidad», añadió, entre aplausos autocontrolados.
Consecuencias: personas que dependen de tratamientos esenciales se ven obligadas a improvisar cuidados, negociar con botiquines familiares y, en algunos casos, transformarse en detectives farmacéuticos. Mientras tanto, los políticos locales aprovechan para posar con pancartas de “compromiso” y regalar consejitos de salud en las redes: ejercicios de respiración, caminatas y fotos sonrientes. Muy terapéutico todo.
En el terreno de lo absurdo, ya circulan propuestas: desde subastar carpetas de expedientes extraviados hasta declarar los contratos “Patrimonio Inmaterial de la Incompetencia”. Una ingeniosa teoría conspirativa sugiere que los medicamentos huyeron porque les ofrecieron mejores condiciones en una isla fiscal; otra, más realista, culpa a la mezcla explosiva de burocracia, recortes y logística con sueño.
Estadística (absolutamente fiable y por tanto sospechosa): el 72.3% de las reuniones sobre el problema terminaron con la toma de té y ninguna compra de medicamentos. La Asociación Nacional de Clips de Papel afirma haber doblado su producción para mantener unidos los expedientes que nadie resuelve.
Cierre: Mientras los fármacos siguen en el limbo, la ciudadanía exasperada ha propuesto medidas creativas: desde adoptar la “firma colectiva” hasta montar vigilias con linternas y cronogramas. Si la burocracia fuera una telenovela, por lo menos la trama tendría ritmo; lamentablemente, lo que tenemos es un bucle infinito donde la única certeza es la incertidumbre. Y esa, para los pacientes, no es sátira: es riesgo real.
Cita absurda para recordar: «Si los medicamentos aparecen, prometemos hacer un comunicado. Si no, haremos dos», concluyó un alto funcionario, con gesto solemne y bolígrafo listo.
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