Perú refuerza control migratorio en la frontera: medidas, polémica y sátira

Tras incidentes en la frontera Perú-Chile, la autoridad impuso medidas para frenar el ingreso de indocumentados; este texto satírico explora las soluciones.

Perú refuerza control migratorio en la frontera: medidas, polémica y sátira

Titular digno de novela: tras la aparición de "diversos incidentes" en la frontera Perú-Chile —expresión que en lenguaje gubernamental equivale a "hubo caos, alguien perdió una sombrilla y dos papeles"— la autoridad decidió imponer una disposición para prevenir el acceso ilegal de personas extranjeras indocumentadas. El tono fue solemne, la conferencia tuvo gestos épicos y el slide de PowerPoint usó Comic Sans por razones que no serán cuestionadas.

La nueva disposición, según el comunicado oficial, incluye medidas tan modernas como eficaces: instalación de carteles gigantes (legibles desde la luna), puestos de control con turnos rotativos de funcionarios y un protocolo de verificación que consiste, básicamente, en mirar fijamente al pasaporte hasta que confiese su intención real. También se anunció la compra de rollos extra de formularios en triplicado porque, señores, la burocracia es un arte que no debe perderse.

Entre las tácticas preventivas se barajan opciones innovadoras: barreras hechas de alpaca—para que los intrusos sientan calor humano—, un filtro que detecta acentos sospechosos y una subcomisión encargada de evaluar si al turista le gusta el ceviche (criterio aún en estudio). Además, cada persona que quiera cruzar deberá pasar un "test de buenas intenciones" que incluye preguntas como "¿cuál es tu plato favorito?" y "¿puedes bailar la marinera sin tropezar?". En caso de duda, se aplicará la antigua técnica del cartón con un tampón.

Cifras oficiales (es decir, sacadas de una corazonada con fondo estadístico): según el ficticio Instituto Nacional de Lo Obvio, el 73.2% de los incidentes fronterizos se resuelven con letreros, el 15% con miradas severas y el 11.8% restante con café y buena voluntad. "Hemos tomado medidas contundentes y profundamente ceremoniales", aseguró el vocero del gobierno, Don Crispín Manubrio, experto en apariciones públicas y en posar con mapas. "Si alguien entra sin papeles, le daremos una hoja informativa y un abrazo institucional", añadió.

En respuesta, la vecina república de al lado tomó nota y preparó una tarjeta: "Gracias por el espectáculo, envíanos souvenirs". Mientras tanto, el sector turístico ha registrado un leve descenso de visitantes; los pocos atrevidos que cruzan la frontera informan que ahora se requieren más pasos administrativos que para armar un mueble sueco. Algunos negocios locales ya venden kits de supervivencia fronteriza: sellos de goma, bolígrafos de repuesto y una guía rápida titulada "Cómo parecer oficial en 10 minutos".

Conclusión no autorizada: la frontera se ha convertido en el escenario perfecto para una comedia burocrática donde el héroe es el sello y el villano, la falta de tinta. Si nada más funciona, siempre quedará la idea de organizar un festival binacional de música y trámites: entrada gratuita, pero traer fotocopias en formato A4 y una buena historia para justificar el viaje.

Cita absurda de la jornada: "Con este plan, los indocumentados se asustan y los documentos se reproducen solos" — fuente: Oficina de Optimismo Operativo.

Estadística final (para el que quiera colgarla en la sala de espera): 1 de cada 2 funcionarios que aplica la medida cree que al menos la otra mitad sabe bailar la marinera. ¡Viva la creatividad administrativa!

Publicado en: 15 de febrero de 2026, 7:10

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