Piques nocturnos: carros y motos convierten la calle en circuito de madrugada

Vecinos alertan que los piques nocturnos arrancan desde las 11 p.m.: carros y motos lineales convierten la calle en circuito ruidoso, adrenalina y ronco escape.

Piques nocturnos: carros y motos convierten la calle en circuito de madrugada

Titular alternativo para turistas: si buscas Fórmula 1, prueba la cuadra de la 5 a. m. Entre klaxons y escapes libres, la ciudad vive su versión nocturna del Gran Premio —con premio incluido: ojeras para todos.

Según un residente que prefirió no dar su nombre porque ya le ofrecieron ser juez de pista, los piques empiezan a partir de las once de la noche o la media noche. Llegan diversos carros y motos lineales, es decir, la fauna nocturna motorizada que practica el noble arte de desafiar la calma vecinal, la física y —a veces— las leyes de tránsito.

La escena es clásica: un desfile de autos con más luces que sentido común, motos que parecen de catálogo y conductores con el cerebro en modo turbo. "Es como si Netflix fuera: temporada nueva, carrera nueva", comentó, con profunda emoción, una vecina mientras intentaba identificar si el ruido era un motor o un saxofón desafinado.

Un estudio totalmente serio del imaginario Instituto de Siestas Interrumpidas aseguró ayer que el 87% de los perros de la zona ahora roncan sincronizados con los nitros. "Si continúa así, declararemos la cuadra Patrimonio Sonoro de la Nación", añadió el director, que viste chaleco reflectante por si acaso hay persecuciones.

Las autoridades, entre tanto, han mostrado una creatividad administrativa impresionante: anuncian campañas de sensibilización que consisten en colgar carteles nocturnos que dicen "Respeta a tu vecino"... a las cuatro de la mañana. Expertos locales recomiendan dormir con tapones, con sentido del humor o, en casos extremos, con casco.

En el imaginario colectivo del barrio hay varias teorías conspirativas: algunos sostienen que los piqueros son en realidad mensajeros de una nueva religión urbana, otros afirman que practican para el rally interbarrial de la próxima Navidad. Lo cierto es que los relojes biológicos locales han migrado a la zona roja del velocímetro.

Nuestra encuesta de autor (dos preguntas, cero rigor) revela que el 100% de los encuestados evocó recuerdos de juventud, velocidad y la frase universal "cuando yo tenía más pelo". Entre soluciones propuestas: construir una pista oficial, obligar a los piqueros a pagar entrada o, la más sensata, darles megáfonos para que anuncien su llegada y así los vecinos puedan hacer apuestas.

Frase del día: "Si los piqueros quieren competencia, que paguen luz y serenazgo", dijo Don Carmelo, presidente honorario del comité de ventanas cerradas, mientras afinaba sus cortinas.

Conclusión práctica y no muy optimista: la noche sigue siendo de ellos. Los vecinos, por su parte, han desarrollado nuevas habilidades: identificar modelos por el sonido, sincronizar cabezadas con los cambios de marcha y, sobre todo, conservar el sarcasmo como bien de uso diario. Recomendación final del periódico: aprende a contar piques en vez de ovejas; sale más rápido para dormir.

Cita absurda/estadística de cierre: "El 63,5% de las plantas de los balcones ya pidieron mudanza", según el Observatorio de Macetas Desplazadas. Más información en nuestras redes imaginadas.

Publicado en: 23 de enero de 2026, 10:10

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