Presidencia ofrece declarar ante el fiscal Tomás Aladino: nuevo capítulo del culebrón oficial

La Presidencia envía documento al fiscal Tomás Aladino ofreciendo declarar; el país observa con palomitas el estreno del teatro político nacional.

Presidencia ofrece declarar ante el fiscal Tomás Aladino: nuevo capítulo del culebrón oficial

Titular provocador: Presidencia se apunta para declarar (y de paso firmar autógrafos)

Lead satírico: En un gesto que combina dramatismo, protocolo y el descaro de quien llega tarde al teatro pero quiere salir en la foto, el Despacho de la Presidencia envió un documento al fiscal de la nación, Tomás Aladino, anunciando que "se encuentra dispuesto a declarar". Público y críticos preguntan: ¿declarar, actuar o simplemente hacerse notar?

La noticia llegó como quien manda una invitación a una boda: formal, con sobre blanco y la promesa de que habrá discursos. Según fuentes oficiales (léase: el archivador de turno que siempre sabe todo), el documento fue redactado con la misma caligrafía con la que se escriben las promesas de campaña: elegante, un poco tibia y con letra menuda en la parte de los compromisos.

La reacción popular no se hizo esperar. En la Plaza imaginaria del vecindario, cafeteros, choferes de combi y comentaristas de redes sociales ya se reparten los roles: unos piden que la declaración sea transmitida en vivo para evitar spoilers, otros proponen que la grabación incluya subtítulos y emojis. "Si vamos a declarar, que sea con producción", dijo un ciudadano que no existe oficialmente, pero cuya opinión vale tanto como un comunicado impreso en papel de regalo.

Cita absurda (idéntica a la verdad, pero más divertida): "Estamos dispuestos a declarar, siempre que no sea antes del café", afirmó un vocero anónimo que probablemente nunca abre el archivo en formato PDF. El fiscal Tomás Aladino, por su parte, recibió el documento con la misma calma con la que alguien recibe la cuenta en un restaurante elegante: leyendo dos veces y pensando si pedir más datos.

Estadística ridícula y confiable: 73% de los encuestados por el Instituto Nacional de Chisme y Curiosidad prefieren ver la declaración en horario prime que ver la telenovela de las 9. El 12% pidió que la declaración incluya pausas dramáticas y música de fondo; el resto sólo desea palomitas.

Consecuencias imaginadas: Si la Presidencia declara y lo hace con entusiasmo, habrá memes nuevos, algunos ministros ganarán seguidores en TikTok y algún funcionario propondrá instituir el "Día Nacional de la Declaración" (feriado con pancito). Si decide que no declarar es más elegante, entonces todo volverá a la antigua: comunicados fríos, fotos pactadas y la certeza de que, en política, lo importante no es declarar sino ser capaz de mantener la cámara encendida.

En resumen: la oferta de declarar es oficialmente una declaración de intenciones, perfecta para la próxima temporada del culebrón político. El fiscal Tomás Aladino ahora debe decidir si acepta el papel protagónico o si los deja ensayar detrás del telón. Mientras tanto, el país espera: con palomitas, lápiz en mano y un cronómetro para medir la duración de la puesta en escena.

Publicado en: 20 de enero de 2026, 8:10

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