Ricardo Sumalavia: Enciclopedias del carnaval y la microrrevolución diminuta

Sumalavia reúne sus microrrelatos en 'Enciclopedias del carnaval'. Miniatura literaria peruana que promete más emoción por centímetro que un espectáculo de feria.

Ricardo Sumalavia: Enciclopedias del carnaval y la microrrevolución diminuta

TITULAR: ¡Atención, microfanáticos! Ricardo Sumalavia lanza "Enciclopedias del carnaval" y ahora los libros caben en el bolsillo... o en el bolsillo de una máscara de carnaval.

Lead: En un mundo donde las novelas vienen con más efectos especiales que una película de superhéroes, Ricardo Sumalavia ha decidido contraatacar con la artillería diminuta: tres libros de microrrelatos concentrados como pastillas efervescentes. El Fondo de Cultura Económica, puro altruismo editorial, los empaquetó juntos y los llamó "Enciclopedias del carnaval" para darle a la literatura una apariencia festiva y enciclopédica, aunque la enciclopedia quepa en la mano y el carnaval en una coma.

La noticia oficial —que es la excusa perfecta para que la gente de letras se tome un café y presuma de leer en el bus— dice que Sumalavia es uno de los referentes del microrrelato en español. Traducción: si el microrrelato fuera una banda, él sería la guitarra que toca cinco acordes y aún así hace que la gente aplauda. La recopilación agrupa tres libros de relatos tan breves que, si el lector pestaña, pierde la trama y gana el asombro.

Sumalavia, con la solemnidad de quien guarda confeti en el bolsillo del saco, recuerda a Sergio Pitol como influencia. Pitol, ese vecino literario que podría susurrarte una sinopsis en un chasquido de dedos, aparece en las anécdotas como una especie de GPS espiritual: "Sergio me dijo una vez que los relatos deben ser pequeños pero peligrosos", habría dicho Sumalavia en una reunión donde todos fingieron entender lo de "peligrosos".

El autor insiste en que el microrrelato "busca trascender los géneros". Traducción satírica: el microrrelato es un turista sin maleta que visita todos los géneros, toma fotos y se va. Si antes el lector buscaba una trama que durara 400 páginas, ahora puede salir satisfecho con una frase que, además, sirve para abrir una botella en caso de emergencia emocional.

Contexto editorial: el Fondo de Cultura Económica, siempre empeñado en mantener a la cultura con estilo, publicó la recopilación. Algunos críticos locales celebraron que por fin alguien reunió tres libros en uno y así se ahorra al escritor el costo del embalaje emocional. Otros dijeron que el título —"Enciclopedias del carnaval"— suena a inventario de máscaras, a catálogo de risas y a manual de instrucciones para no perderse en la verbosidad.

Cita absurda (pero contundente): "Un microrrelato es un caballo de Troya con estampado de confeti", declaró un crítico que, curiosamente, llevaba lentes de confeti y una bufanda para leer microrrelatos en el verano.

Estadística no solicitada: según el Instituto Internacional de Estudios Minúsculos (IEEM), el 72% de los lectores que leen microrrelatos en transporte público sonríen, el 19% aprende un nuevo refrán y el 9% intenta escribir uno mientras hace equilibrio. Resultado: el microrrelato es, oficialmente, un deporte de riesgo literario.

Conclusión: Sumalavia trae su carnaval enciclopédico para recordarnos que lo grande a veces es pequeñito y que la literatura puede ser una piñata: le pegas una vez y salen ideas, metáforas y, si tienes suerte, una confeti de sabiduría. Para los puristas que extrañan novelas de cinco volúmenes: tranquilos, los microrrelatos no vienen a quitarles la chaqueta; vienen a colgarle un pin festivo y a robarles un minuto de atención.

Publicado en: 6 de agosto de 2026, 8:10

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