Taller gratuito 'Recuperar la memoria' con José Donayre Hoefken: convierte recuerdos en ficción
¿Tu vida es un culebrón? Taller gratuito 'Recuperar la memoria' con José Donayre Hoefken: transforma anécdotas en ficción, edita recuerdos y gana aplausos.
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Titular provocador: Convierte el chisme de la abuela en best-seller (sin cirugía cerebral)
Lead satírico: Mañana, jueves 13 de agosto, el distinguido señor de las anécdotas—José Donayre Hoefken—dictará gratis el taller 'Recuperar la memoria: Del recuerdo a la ficción'. Promesa oficial: su tupper de historias familiares puede pasar de la alacena al estante de novedades, o al menos al WhatsApp de tu grupo.
El plan es sencillo y le suena a magia barata: traes recuerdos, él trae un lápiz y la santa paciencia editorial. Según la convocatoria, nuestras historias pueden convertirse en libros; en lenguaje menos publicista: vamos a aprender a disfrazar episodios embarazosos con una buena metáfora y, por si acaso, un prólogo hipster.
¿Qué se ofrece? Técnicas para transformar el “yo me acuerdo” en “compra aquí mi libro”, ejercicios prácticos que prometen convertir a tu vecina chismosa en personaje literario y asesoría en cómo ponerle un título melodramático a cualquier cosa que haya sucedido entre 1997 y 2007. Además, totalmente gratuito: ideal para quienes aman las promesas sin letra chica.
Cita ficticia (porque la realidad necesita condimentos): "Traigan sus recuerdos, aunque sean de lavar platos", asegura una fuente cercana al evento (y, por ‘fuente cercana’ entendemos la planta de la sala que escuchó todo). "Yo les pongo plot twist, epílogo y, si hace falta, una confesión clandestina" —José Donayre Hoefken (versión humorística).
Estadística absurda pero convincente: un estudio nunca publicado del Instituto Internacional de Memorias Reescritas afirma que el 73.5% de las anécdotas mejoran un 200% si se les añade una escena con lluvia, un perro y un nombre propio que empiece con 'L'. Otra cifra rara: el 0.01% de los recuerdos son inmunes al editor; los demás son materia prima.
Consecuencias irreverentes: se advierte que después del taller podrías mirar a tu infancia con ojos de best-seller, pedirle derechos de autor a tu abuela o empezar a corregir la memoria de tu cuñado en la mesa familiar. Efectos secundarios incluyen autoestima literaria y ganas incontrolables de subrayar diarios viejos.
Resumen para los indecisos: gratis, práctico, un poco mágico y con la posibilidad real de que tu historia deje de ser solo tuya para pasar a ser la comidilla cultural de la cuadra. Trae tus recuerdos, trae tu ego y, si quieres, trae una libreta. El resto lo pone el antologador, editor y señor de las remembranzas: José Donayre Hoefken. ¡Plazas limitadas (o ilimitadas, según el humor del organizador)!
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